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Hay esperanza, tu estilo de apego puede cambiar

Tal vez eres una persona que, como muchas de las que vienen a mi consulta virtual se preguntan ¿Puedo cambiar mi estilo de apego?¿Puedo ser menos “dependiente” emocionalmente?¿Puedo ser menos evitativa o evitativo?

La respuesta es definitiva: Sí, tu estilo de apego puede cambiar.

Para comprender cabalmente esto, es necesario señalar algunos factores fundamentales respecto de cómo funciona el apego que, para mayor claridad, iré mencionando a modo de lista, aunque esta lista será breve para dar prioridad a lo más importante que tienes que saber y no confundirte.

  1. El apego es en función de alguien: Esto pareciera obvio, aunque finalmente resulta no serlo tanto: la propia palabra “apego” nos entrega el mensaje de que existe un “otro” a quien apegarse; pero la mayoría de las personas, olvida este pequeño detalle, intentando cambiar su estilo de apego de manera individual, lo que será muy difícil de esa forma ya que, el apego es el vínculo afectivo mediante el cual buscas estar cerca de una persona que representa tu base y tu refugio en la vida.
  1. El apego funciona de manera biológica, dentro de tu cuerpo: Nuestra biología como seres humanos, incluye un sistema nervioso que está diseñado para estar en contacto con otras personas, especialmente aquellas que nos sirven de base y refugio en la vida. El alejamiento percibido de nuestras figuras de apego (aquellas personas que consideramos nuestra base y refugio), activa las alarmas de nuestro sistema nervioso, movilizándonos a retomar la cercanía; y asimismo se siente tranquilo y confortable al sentir que se mantiene cerca de dichas figuras de apego. Esto se transforma en prioridad, porque nuestra especie evolucionó para estar en grupos, y cada uno de nosotros intentará retomar la cercanía con su figura de apego, de acuerdo a la experiencia y aprendizajes que hemos tenido en la vida, que se expresan en nuestro particular estilo de apego. (Puedes aprender más de estilos de apego aquí).
  1. El estilo de apego cambia de manera natural: Nuestro sistema nervioso está conformado principalmente por neuronas que se comunican entre si, organizando sus conexiones de acuerdo a la experiencia con las que nos vamos encontrando desde que nacemos, dejando una huella mediante la repetición de las sinapsis, lo que finalmente se transforma en nuestra forma de ser, de percibir el mundo y de estar en él. Este aprendizaje respecto de cómo retomar la cercanía con nuestras figuras de apego, es crucial en la infancia ya que, por decirlo de una forma simple, nuestro sistema nervioso esta “nuevo” y recibe en esos momentos la primera experiencia. Así, un bebé que es dejado en una habitación para que logre dormirse solo, aprenderá que su llanto no sirve para nada, instalándose en ese momento, las bases neurobiológicas del apego evitativo (Que más tarde se traducirán en respuestas como “no me pasa nada” ante la pregunta de sus padres o parejas). Sin embargo, ya que nuestras neuronas están vivas, y poseen una cualidad llamada neuroplasticidad, nuevas experiencias van generando nuevos aprendizajes y con ello una organización diferente de las conexiones neuronales, lo que consecuentemente nos da una nueva forma de ver el mundo y de actuar en él. Así un cambio de actitud de los padres hacia ese bebé, puede, con el tiempo y la constancia en un cuidado respetuoso, favorecer el desarrollo de un apego seguro, lo mismo sucede en el contexto de nuestras relaciones de pareja.
  1. Independencia no es lo mismo que autonomía: Mucho se habla de la dependencia emocional, poniéndola en un estatus de “pecado” y así mismo de la “independencia emocional” como el fin a alcanzar para dar pruebas de madurez y competencia para las relaciones interpersonales, especialmente las de pareja. Pero esto no es tan así. Lo cierto es que, querámoslo o no, hay una verdad indiscutible en cuanto a nuestra naturaleza humana: “dependemos unos de otros” y nuestras emociones dan cuenta de ello como sensores de la seguridad e inseguridad respecto de los vínculos con otras personas. Pensar que podemos ser independientes emocionalmente o en otros aspectos, es pensar en algo antinatural para nosotros, que tal vez podríamos observar en reptiles, pero no en humanos, nosotros como una especie de simio (Homo sapiens), no menos simios que nuestros primos Bonobós y Chimpancés, nos hemos desarrollado para vivir en comunidad y dependemos de la comunidad para sobrevivir. Si no estás muy convencida o convencido, solo mira a un bebé recién nacido y responde la siguiente pregunta: ¿qué sería de él o ella si lo abandonamos a su suerte?. Ahora bien, el punto importante a distinguir es que, también como parte de nuestras habilidades de supervivencia, necesitamos desarrollar la autonomía, que se puede definir como nuestra capacidad de estar bien conectados al grupo o a las parejas y también de tolerar la soledad y la desconexión. Es este el punto donde necesitamos poner la lupa en nuestras vidas si lo que queremos es cambiar nuestro estilo de apego.

Todos los factores enfocados al cambio:

¿Qué hacer entonces para poder cambiar mi estilo de apego?

Si hacemos una mirada integral de los factores que hemos revisado, ya podemos ir descubriendo el camino más efectivo para facilitar un cambio:

  1. Comprender y tomar consciencia de nuestro propio estilo de apego, revisando en profundidad nuestra historia de vida, para poder darnos cuenta de que nuestro estilo de apego particular ha sido, sin duda, la adaptación perfecta al tipo de relaciones vinculares que hemos tenido.
  2. Aprender a regular las respuestas de nuestro sistema nervioso ante la separación y contacto con nuestras figuras de apego (para no ser “tan” evitativos o “tan” ansiosos), esto se conoce como “autorregulación emocional” y puedes aprenderlo en un proceso de psicoterapia o de manera autodidacta, investigando y practicando, también encontrarás una forma de aprenderlo aquí.
  1. Encontrando una figura de apego seguro y vivenciando la experiencia de la seguridad. Esto es lo que realmente te puede brindar la mayor oportunidad de cambio. Ya que como mencionamos antes, el apego funciona en relación a otra persona y no se puede cambiar el estilo de apego si no tienes la experiencia de sentirte seguro o segura en una relación, esto porque nuestras neuronas necesitan de nuevas experiencias para cambiar su organización y con ello nuestra forma de ver el mundo y de estar en el. En este sentido, es muy relevante la elección de nuestra pareja o el trabajo junto a ella, ya que, tal como lo hicieron tus padres o cuidadores, tu pareja estará, sin darse cuenta, moldeando la forma en que te apegas a ella. De la misma forma la psicoterapia te ofrece una posibilidad de encuentro con una figura de apego seguro: Tu psicólogo, que se transforma en tu terapeuta en el momento en que pueda facilitar que te sientas segura o seguro en ese vínculo que, aunque llevado de manera profesional, sigue siendo humano, y responde a las mismas características que el vínculo con otras personas. La ventaja de emplear la psicoterapia como espacio de cambio para tu estilo de apego es que se trata de un ambiente seguro, donde el único interés de tu psicólogo será proveerte de un espacio de comprensión, sin juicios, y de aceptación incondicional. Ojo que si tu apego es inseguro, irás sintiendo también inseguridad con tu terapeuta, lo bueno es que, juntos podrán ir revisando cómo es que se puede facilitar tu seguridad, por eso esta experiencia te puede ayudar a cambiar.
  2. Trabajar en tu autonomía: Cuando una persona no logra ser autónoma (ser capaz de estar “con” o “sin” su figura de apego debido a su inseguridad en el apego), es muy posible que sus relaciones se transformen en disfuncionales, por esta razón cada momento junto a tu figura de apego lo tendrás que considerar como una oportunidad de lograr una conexión segura (si no conoces este concepto haz click aquí); y cada momento de separación o incertidumbre lo tendrás que considerar como una oportunidad para sentirte a salvo a pesar de la distancia, ya sea física o emocional. Esto también lo puedes aprender junto a una figura como tu pareja o una amistad y por supuesto que en un proceso psicoterapéutico apoyada o apoyado profesionalmente.

Finalmente y como resumen, solo decir que espero haber iluminado un poco tu camino en este desafío tan importante, natural y  complejo como es el establecimiento de vínculos con otras personas. Recuerda que lo escrito aquí es una breve guía y que sin duda no reemplaza el acompañamiento profesional. Con todo, ten presente que el apego siempre es “hacia alguien”, y que por lo tanto, aunque puedes hacer mucho de manera individual, es muy difícil aprender a sentir seguridad en el apego si estás solo o sola, por el contrario para sentir seguridad en el apego y tener una vida mas plena, necesitas practicar: Con alguien.

Referencias

«Attached: The New Science of Adult Attachment, by Amir Levine, Rachel Heller

“Aprender a ser salvajes, cómo las culturas animales crían familias, crean belleza y consiguen la paz” Carl Zafina.

“Neuroplasticity, a definitive guide to rewiring your brain” Napoleon Carnegie

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5 comentarios en «Hay esperanza, tu estilo de apego puede cambiar»

  1. He aprendido mucho acerca de mi gracias a su orientación, cada vez que leo algun contenido nuevo trato de recordarlos y aplicarlos en mi diario vivir.
    Muchas gracias!!!!

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