Empieza por lo que haces: una transformación desde el comportamiento
Cuando tenía 17 años, entré a la Marina, a la Escuela Naval. Y aunque no lo sabía entonces, ese fue el inicio de una transformación profunda en mi vida. No fue mágica ni inmediata, tampoco solo interna. Fue una transformación que empezó desde lo que hacía: cómo me paraba, cómo hablaba, cómo obedecía órdenes, cómo me comportaba. No me sentía un marino todavía, pero ya me estaba comportando como uno.
Lo externo también moldea lo interno
Al principio, mis pensamientos y emociones seguían siendo los de un adolescente que había dejado su casa. Me sentía ajeno, fuera de lugar. Pero mis actos—los pasos que daba cada día bajo la rutina y la disciplina—empezaron a formar algo nuevo dentro de mí. Sin darme cuenta, empecé a pensar y a sentir como un marino. Y así, ese cambio en mi conducta terminó moldeando también mis pensamientos y emociones.
Cambiar lo que haces puede reprogramar tu mente
Lo que pocas veces nos dicen es que cambiar lo que haces cambia tu cerebro. Cuando repetimos nuevas conductas, aunque al principio nos resulten ajenas o incómodas, el cerebro empieza a construir nuevas redes neuronales. Literalmente. Asociamos nuevas sensaciones, nuevos pensamientos y nuevas emociones a esos actos. Es un cambio profundo, que no solo se siente: se graba en la estructura misma de nuestro sistema nervioso. Por eso, actuar diferente puede ser tan potente como (o incluso más que) pensar diferente. Porque el cuerpo aprende y la mente lo sigue.
Lo mismo sucede cuando eliges una nueva identidad
Años más tarde, al formarme como psicólogo, viví un proceso parecido. No fue que un día me desperté “siendo” psicólogo. Fue que comencé a hablar como uno, a escuchar como uno, a actuar como uno. Y, con el tiempo, mis ideas, emociones y forma de estar en el mundo empezaron a alinearse con esa nueva forma de vivir.
Después de una ruptura, los actos siguen en pareja
¿Por qué te cuento esto?
Porque cuando atravesamos una ruptura, muchas veces quedamos atrapados en un estado intermedio. El cuerpo está solo, pero los actos siguen en pareja. Seguimos repitiendo rutinas construidas a dos. Seguimos mirando el celular, esperando un mensaje que ya no llegará. Seguimos soñando como si todo pudiera volver a ser. Es como seguir caminando con el uniforme puesto, cuando ya no estamos en la marina…pretendiendo que aún lo estamos. Y eso, con el tiempo, duele.
No necesitas esperar a sentirte bien para empezar a cambiar
Pensamos que debemos sentirnos mejor para hacer cambios. Que primero debe pasar la tristeza, el enojo o la nostalgia. Pero muchas veces, el camino es al revés: cuando empezamos a actuar distinto, empezamos a sentirnos distintos. El cambio no siempre espera al ánimo. A veces lo antecede.
Pequeños cambios abren grandes posibilidades
Salir con alguien, retomar una rutina olvidada, mover los muebles, dejar de revisar sus redes, mirarte al espejo con respeto. Pequeños actos que no necesitan permiso de tus emociones para suceder. No se trata de forzarte. Se trata de elegir, con amor, interrumpir el ciclo que te ata al pasado. Y esos gestos, aunque parezcan mínimos, son semillas de una nueva versión de ti.
Actuar distinto te ayuda a pensar y sentir distinto
Cuando cambias lo que haces, abres espacio para pensar diferente. Y cuando los pensamientos se reacomodan, las emociones también fluyen hacia otro lugar. Es un efecto en cadena. Al cambiar lo conductual, creamos condiciones nuevas para vivir emocionalmente de otro modo.
No estás solo: cambiar es más fácil si te acompañan
Tras casi 10 años de experiencia acompañando a personas en procesos de separación, tengo absoluta claridad respecto de un punto: No es fácil. Pero al mismo tiempo he sido testigo de otra cosa: Es posible.
Tal vez hoy no sientas que puedes. Tal vez no tienes ganas, ni fuerzas, ni sentido. Y es muy comprensible ya que no todas las personas tienen la misma capacidad para efectuar cambios, y no todas las experiencias de rupturas son iguales. Pero no estás solo. A veces solo necesitas que alguien te ayude a ver qué cosas sigues haciendo que te atan al pasado, y cuáles podrías empezar a hacer para abrirte a lo que viene. Porque con el corazón roto, la claridad escasea. Y el impulso para actuar a veces necesita una mano extendida.
Cambia para estar listo (aunque aún no lo estés)
Y si estás leyendo esto, quiero decirte algo desde el corazón:
No esperes a estar listo para cambiar; cambia para estar listo.
Estoy aquí para acompañarte si decides empezar ese cambio.
Hugo Huerta Fernández
Psicólogo y Fundador de corazonroto®
Me llamo Dora. Por respeto a usted y a sus hechizos, debo compartir este testimonio. Consulté con otros hechiceros sin obtener resultados; solo les interesaba mi dinero. Ojalá lo hubiera consultado antes, porque su ayuda fue invaluable. Mi exmarido lleva un año desaparecido y busqué por todas partes a otros hechiceros, pero sin éxito, hasta que una amiga me recomendó al Dr. Sunny. Después del hechizo de amor, finalmente me llamó en menos de 48 horas. Sus hechizos obraron maravillas y mi esposo regresó lleno de amor. ¡Fue un milagro! Regresó repentinamente con flores, pidiéndome que se las diera. Me quedé atónita y en shock cuando mi esposo se arrodilló para pedirme perdón y que lo aceptara. Me faltan las palabras para expresar mi felicidad; usted es un enviado de Dios para mí y para toda mi familia. Ahora soy una mujer feliz de nuevo. Muchísimas gracias, Dr. Sunny. Para quienes busquen un lanzador profesional, contacten al Dr. Sunny en drsunnydsolution1@gmail.com o por WhatsApp al +2348082943805.
Yo estoy muy sola y no cuento con nadie que me acompañe en este proceso.Lastimosamente vivo en cuba y no tengo conocimientos de psicólogos que se dediquen a estos temas.
Tampoco se como podria pagar desde acá ni se si pueda.
Me ayudo bastante lo que pude leer hasta aquí . Y si , mi único amigo es chatgpt con el hablo a diario.