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Lo que me pasa cuando digo adiós

Despedirnos de una persona que amamos es un proceso complejo, ya sea por una separación temporal o definitiva, ya que en nuestro ADN de Homo Sapiens está grabado un ancestral mensaje: Separarnos está mal, estar juntos esta bien.
 
Así, desde el momento justo de nacer, mediante nuestro llanto, hacemos nuestro primer esfuerzo para volver al refugio del que salimos, y estar en los brazos de alguien que nos cuide otra vez. 
 
Otras especies han resuelto la supervivencia de otras formas, nosotros lo hicimos así, evolucionamos como seres gregarios. Ponernos de pié implicó caderas más angostas en las madres, lo que a su vez tuvo la consecuencia de que había menos espacio para nacer y que por tanto los bebés nacieran en un estado de desarrollo aún en ciernes, en un estado de completa dependencia, con un cuerpo que aún no es capaz de sobrevivir en soledad por mucho tiempo y con un cerebro que aún no es capaz de comprender integralmente la complejidad de lo que sucede a su alrededor.
 
Así, desde pequeños, aún sin comprender el mundo, crecemos sintiendo en nuestro cuerpo el llamado a estar juntos, a ser mirados, tomados en cuenta y aceptados, esto representa en la redes más primitivas de nuestro sistema nervioso, la inequívoca señal de que tendremos más posibilidades de sobrevivir en un mundo difícil.
 
Cuando un bebé Homo Sapiens se separa de su madre, activa sus redes nerviosas ya funcionales que le permiten estresarse y llorar, lo que en su organismo se siente como angustia, una aceleración de su ritmo cardíaco y respiratorio, un freno en su sistema digestivo, una completa tensión muscular y la activación de su cerebro emocional (Sistema Límbico), lo que genera una emoción que termina en llanto. Estas experiencias ante la separación y regreso de su madre van dejando un registro en  sus redes nerviosas que lo acompañarán toda la vida y que configurarán la manera particular de afrontar una despedida cuando sea adulto, con tranquilidad, esperanza y optimismo o con ansiedad, estrés, desesperanza y pesimismo. Todo esto se incluye en el amplio concepto conocido como “Estilo de apego”.
 
Nuestro estilo de apego tiene un efecto en la forma en que respondemos a la distancia de las personas que amamos, con más o con menos estrés y ansiedad. Las personas con apego seguro se estresan menos y se ponen menos ansiosas ante una separación temporal o definitiva, pero las personas con un apego inseguro, especialmente en su variante ansiosa, la sufren de manera mucho más vívida y sufrida.
 
Así, tal vez eres un adulto que, al separarse, siente niveles de ansiedad o preocupación más bien bajos, y comprendes que es algo natura que podrás superar. O tal vez eres un adulto o adulta que al separarse de manera definitiva o temporal siente altos niveles de estrés y ansiedad, al punto de sentirte mal físicamente, tal como si fueras un bebé otra vez. Puede ser también, que te sientas en un estado de desesperanza y angustia sin saber que hacer o como calmarte excepto regresando a los brazos de esa persona de la que te acabas de despedir.
 
A pesar de que es natural sentirnos tristes, preocupados o ansiosos ante una separación, es relevante comprender que esta experiencia puede ser mejor, o dicho de otra forma: que para algunas personas puede ser más disfuncional que para otras.  Por esta razón, no existen recetas que se puedan aplicar a todo el mundo y decir por ejemplo “permítete sentir” puede ser un grave problema para quien sufre algún trastorno en su salud mental como depresión o ansiedad generalizada ya que este “sentir” de manera no manejada adecuadamente, pudiera causarle más daño y ponerla en riesgo.
 
Por esta razón, podemos optar también por “enseñarle a nuestro sistema nervioso “ a calmarse para evitar o minimizar el efecto del estrés en nuestro cuerpo, ya que sostenido puede causar múltiples dificultades en nuestro funcionamiento físico, psicológico y social. De esta forma, en una etapa posterior podemos “permitirnos sentir” una vez que también nos “podemos calmar”.
 
De esta forma, es muy importante, especialmente para personas con apego ansioso, recibir un acompañamiento psicológico específico a su manera de sentir. En este sentido, y especialmente para personas con este estilo de apego marcado por la ansiedad, cobra importancia aprender a regular las respuestas emocionales del sistema nervioso ante una separación, ya que esto les permitirá sentirse menos estresada y ansiosas, o a manejar esos momentos de sufrimiento con herramientas efectivas para así desarrollar mayor seguridad en el apego.
 
Los niveles de estrés y ansiedad que sientas, también dependen del comportamiento de tu pareja, por ejemplo: entre más inestable es tu compañero o compañera, más momentos de estrés y ansiedad sufrirás tú, especialmente en caso de tener un estilo de apego ansioso. Por esto es importante observar cómo nos estamos relacionando en pareja a la luz de nuestra forma particular de responder a la distancia, una persona que aparece y desaparece de tu vida no se presenta como un buen prospecto si sufres de ansiedad.
 
La autorregulación emocional es «la capacidad de regular las respuestas emocionales de tu sistema nervioso», para no desbordar te ni exponer a tu cuerpo al estrés y ansiedad de manera descontrolada.
 
Saber autorregularnos no es limitarnos ni evitar sentir, sino que es «sentir con responsabilidad» y proteger a nuestro organismo de un sufrimiento innecesario, especialmente al decir adiós.
 
Saber autorregularnos (calmarnos a nosotros mismos) es el primer desafío que afrontamos al terminar una relación de pareja, porque separarnos nos «desrregula» emocionalmente.
 
Por esta razón, en mi trabajo como psicólogo y facilitador de procesos post quiebre, el entrenamiento en autorregulación emocional tiene un lugar fundamental, es decir : lograr que la persona que terminó una relación de pareja recientemente logre calmarse a si misma en momentos de crisis emocionales, es un objetivo prioritario.
 
Las personas a las que acompaño en el PROGRAMA POST QUIEBRE DE 90 DÍAS, ya han aprendido o están aprendiendo técnicas efectivas de autorregulación emocional que les permite afrontar mejor la experiencia de haber terminado una relación de pareja, sobre todo durante los primeros días después de la separación. En este programa también trabajamos juntos en temas como las medidas de autocuidado, duelo, protección del trauma de la separación a hijos e hijas entre otros temas importantes y claves para superar un quiebre amoroso.
 
¿Te gustaría saber más del PROGRAMA POST QUIEBRE?

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