fbpx

Las tres ventanas

Si estás con el corazón roto, esto te va a servir de ayuda, como a la mayoría de las personas que llegan día a día a mi consulta virtual.

Uno de los requerimientos que las personas que consultan por esta razón, tienen para mi, es saber qué hacer con los pensamientos y recuerdos que los persiguen día y noche. Entonces en este posteo, te mostraré tres ventanas, que la mayoría de las personas que sufren en desapego, no saben usar muy bien. Así que, para que tengas una ayuda, vamos a ir directo al grano.

Las tres ventanas de las que te voy a hablar son las ventanas de tu consciencia, es decir, son las que tienes para usar tu capacidad de darte cuenta de la realidad.

Imagina a tu consciencia como un lugar en tu interior en el que todo está tranquilo, como una habitación donde tu estás cómodamente sentada o sentado, un lugar desde el que puedes mirar por tres ventanas.

La primera ventana por la que te invito a mirar es la que te permite observar el exterior, esto es lo que te rodea justo en el momento y lugar donde estás.

¿Qué se puede observar por ella?

Pues todo lo que pueden percibir tus sentidos: la vista, el olfato, el oído, el tacto y el gusto. Permítete un momento para mirar por esa ventana y date cuenta de lo que sucede a tu alrededor.

La segunda ventana por la que te invito a mirar es la que te permite observar tu cuerpo, interior y exterior, orgánico, vivo, con sus movimientos, sonidos, dolores y placeres, donde vive tu respiración y donde viven los sonidos de tu estómago. Todo tu organismo esta ahí para que lo puedas mirar desde esta segunda ventana. Permítete un momento para mirar por ella  y date cuenta de lo que sucede en tu cuerpo, justo aquí y justo ahora.

La tercera ventana por la que te invito a mirar es la que te permite observar tus fantasías, llamaremos fantasías a todas esas imágenes hermosas y horribles que se pintan en tu imaginación en un determinado momento, también a tus pensamientos, recuerdos o anticipaciones respecto de un eventual escenario futuro. A través de esta ventana, puedes ver infinitas cosas, personas y situaciones que, desde cierto punto de vista son parte de la realidad, porque están ocurriendo en esta especie de “pantalla” o “telón” que hacemos con nuestra capacidad de pensar e imaginar, pero desde otro punto de vista, son también irreales porque su vida es efímera y no están cobrando una forma concreta en el lugar donde estás, sino que están sólo en aquella parte de ti a la que llamamos “mente”.

Permítete un momento para mirar por esa ventana y date cuenta de lo que sucede en tus fantasías, justo aquí y justo ahora, en el momento y lugar donde estás.

¿Qué ventana sueles usar más?

La mayoría de las personas que acaban de terminar una relación de pareja mencionan estar «pegadas» en la ventana de la fantasía, y sonríen al darse cuenta de que pueden simplemente elegir mirar, aunque sea un momento por la ventana hacia el exterior y volver a tomar contacto con al vida que ocurre a su alrededor o con la ventana que les permite sentir su cuerpo para darse cuenta que quizás solo sufren por estar mirando mucho tiempo por la ventana de sus fantasías.

Las tres ventanas y la consciencia de que puedes elegir por cual mirar, son una invitación a darte cuenta de ti y de tu propia capacidad para estar mejor y para tomar responsabilidad de ti.

Usa bien tus tres ventanas, para que pronto vuelvas a sonreír.

Ref. Bibliográficas

  1. Perls, R. F. Hefferline, P. Goodman: Terapia Gestalt, excitación y crecimiento de la personalidad humana.

¿Necesitas ayuda profesional?

Sólo debes presionar el botón y agendar de manera rápida y sencilla una asesoría inicial.

2 comentarios en «Las tres ventanas»

  1. Es real Hugo… Una vez me estaba duchando, y sin darme cuenta estuve pensando en millones de cosas, miraba a mi alrededor, pero nunca fui conciente del lugar en el que estaba, del agua que corría por mi cuerpo, del vapor, nada… Hasta que «desperté», y me di cuenta de que me estaba duchando, que llevaba minutos fantaseando, y que estaba totalmente desconectada de la realidad… Parte de mi sufrimiento diario, era el estar viviendo de esa tercera ventana, sin mirar a través de las otras dos…

    Responder

Deja un comentario