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Mis amigos son amigos de mi ex: ¿cómo lidiar con esto después de una ruptura?

Es frecuente que, cuando estamos en una relación, compartamos una red social o un grupo de amigos con nuestra pareja. Esto sucede porque de manera natural iremos integrando a esta persona al grupo de amistades y familiares al que pertenecemos, y de la misma forma iremos siendo recibidos también en el grupo de nuestra contraparte.

¿Pero que sucede cuando la relación termina?

En esta entrada, exploraremos la importancia del autocuidado en esta situación única y proporcionaremos consejos prácticos para priorizar tu bienestar en entornos sociales compartidos.

Todos los grupos son diferentes

Las dinámicas familiares o de los grupos de amigos son muy variadas, y cada persona viene también con su propia forma de establecer y sostener vínculos, por esta razón la «reacción» de las personas, familias y amigos a la separación de una pareja que estaba dentro del grupo es siempre variada y abre complejidades importantes de reconocer y abordar con sabiduría, ya que se trata, finalmente, de un «problema» grupal.

Si aún viviéramos en tribus, la separación de una pareja dentro de este grupo no implicaría necesariamente el aislamiento físico de ninguna de las partes, pero sí un cambio en las dinámicas de lealtades, cercanías, intimidad o distancia en la relación de las personas involucradas, desde donde se abrirá un nuevo escenario de las relaciones.

Algo similar ocurre actualmente: ya no vivimos en tribus (al menos las tribus ya no son como antes), pero dada nuestra naturaleza social, y la importancia que damos a las relaciones grupales, es imprescindible tener presente que, el término de una relación de pareja dentro de un grupo implicará estrés y cambios, que pueden ser temporales o definitivos y que obviamente impactarán también en lo individual, especialmente en términos de salud mental, el grupo ya no será el mismo y se verá enfrentado a la adaptación o a su potencial extinción.

 

Desafío individual: Gestión emocional:

Las emociones son una parte fundamental de las interacciones de los seres humanos con el mundo, están ahí siempre para darnos cuenta de peligros y también para mostrarnos donde podemos sentirnos seguros. Nuestras emociones son especialmente sensibles a los vínculos interpersonales, ya que, como especie, de ello dependemos para sobrevivir.

A pesar de la importancia que las emociones tienen, como cultura tenemos una grave incompetencia en nuestra capacidad de hacerlas conscientes e integrarlas en nuestras vidas, sabemos resolver complejos problemas de ingeniería y somos capaces de predecir con precisión el clima, pero en cuanto a identificar, regular y gestionar las emociones propias y de los demás, somos bastante ignorantes. Siendo así, un primer paso para una buena gestión emocional es la educación: Para comenzar, busca en google «listado de emociones» y así podrás dar un paso en acceder al universo de conocimento que te permitirá primero «Poner nombre a lo que sientes» al ver que tu ex sigue siendo amigo de tus amigos.

Una vez que «más o menos» puedas saber qué es lo que estás sintiendo, busca la forma de expresarlo a alguien de confianza, (a veces el mejor espacio para esto es la terapia psicológica) para así poder recibir apoyo emocional y además recibir diversas perspectivas que te ayuden a procesar mejor la experiencia de crecimiento personal y aprendizaje que tienes frente a ti.

Estableciendo Límites Saludables:

En este contexto los límites dicen relación a un «encuadre» una «declaración» de aquello que estás dispuesto o dispuesta a dar y a recibir y a lo que no.  Naturalmente estos límites son dinámicos y pueden ir variando según como te vayas sintiendo emocionalmente en el proceso y a cómo el grupo vaya también adaptándose al cambio que implica la separación de una pareja en su interior.

Según las emociones que estés sintiendo, y de acuerdo a como haya sido tu separación (no es lo mismo solo terminar que terminar en un contexto de violencia) es completamente recomendable establecer límites saludables, como por ejemplo no asistir a ciertos eventos o comunicar claramente tus necesidades emocionales como que «no te cuenten ciertas noticias de tu ex».

Mantener los límites requiere de asertividad, para demandar tus derechos sin agredir a los demás y también de buscar apoyo de amigos de confianza para que actúen como tus «guardaespaldas» cuando los demás del grupo olviden que tú aun estas viviendo un duelo y que es importante cuidar de tus sentimientos y emociones, es decir «de tu salud mental».

Respetando la Autonomía de los Demás:

Es comprensible y esperable caer en la tentación de intentar influir en las relaciones sociales de los demás después de una ruptura, intentando prohibiciones del tipo manipulación como «si eres mi amigo espero que no invites a mi ex a tu cumpleaños».

En este sentido, si bien es comprensible que te pase, es muy importante respetar la autonomía y las decisiones individuales de los amigos y la ex pareja y confiar en el proceso grupal que tarde o temprano llevará todo esto a un nuevo equilibrio.

Intentar controlar o manipular las relaciones de otras personas, puede dañar las relaciones y causar resentimiento.

Ante esta necesidad de autocuidado y de respeto de tus sentimientos, es mejor comunicarse de manera respetuosa y constructiva con los amigos y la ex pareja sobre los límites personales y las necesidades emocionales.

Aprovecha esta experiencia como una oportunidad de enfocarte en su propio proceso de sanación y crecimiento personal en lugar de tratar de controlar las relaciones de los demás.

Cuidando tu Cuerpo y Mente:

Es posible que tu no lo sepas o no lo hayas asimilado profundamente aún, pero existe una conexión directa entre el bienestar emocional y el autocuidado físico y mental, ya que el cerebro es también un órgano del cuerpo y por tanto recibe todos los beneficios de una buena alimentación, hidratación, sueño y actividad física.

En resumen nuestro cerebro piensa y se relaciona mejor en tanto más saludable esté nuestro cuerpo: Una mente sana en un cuerpo sano dan como resultado relaciones sanas.

De esta manera necesitarás también volver tu mirada hacia el desarrollo de actividades de autocuidado, como ejercicio regular, meditación, tiempo al aire libre y cuidado de la alimentación.

Cada persona es diferente y por tanto estoy seguro de que tú podrás encontrar lo que funciona mejor para ti y hacer del autocuidado una prioridad en tu rutina diaria.

En medio del desafío de mantener el equilibrio emocional después de una ruptura, el autocuidado emerge como una herramienta invaluable para sanar y crecer. Al priorizar nuestro bienestar físico, emocional y mental, podemos navegar con gracia las complejidades de compartir círculos sociales con nuestra ex pareja y amigos en común. Recuerda siempre que tu salud y felicidad son dignas de ser priorizadas en todo momento.

¿Qué opinas de todo esto?, deja aquí tus comentarios y comparte tus experiencias y estrategias de autocuidado así fomentaremos una comunidad de apoyo y aprendizaje mutuo.

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Mi trabajo como psicólogo lo dedico exclusivamente a ayudar a las personas a superar una ruptura de pareja, y después de varios años de experiencia clínica, desarrollé una guía completa a la que puedes acceder de inmediato simplemente presionando el botón verde.

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