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Duelo: el dolor y el desafío del cerebro al pasar por una ruptura de pareja

Si estás pasando por una ruptura de pareja, seguramente habrás escuchado la palabra «Duelo», pero ¿que quiere decir realmente esta palabra y cómo podemos transitar este proceso de manera saludable y enriquecedora?
 

Vamos al origen

La palabra «duelo» tiene raíces etimológicas interesantes. Proviene del latín «dolus», que significa «dolor» o «pena». A lo largo del tiempo, la palabra «duelum» en latín evolucionó para referirse a un combate o enfrentamiento, a menudo con connotaciones de lucha o conflicto.

La conexión entre «duelo» y «dolor» se mantiene en varias lenguas, y la idea de enfrentar un desafío difícil también se ha entrelazado con su significado. Así, etimológicamente, la palabra «duelo» sugiere una experiencia de dolor y enfrentamiento, lo cual refleja la naturaleza emocionalmente desafiante de pasar por la pérdida y el proceso de duelo.

Desde mi punto de vista la palabra duelo nos muestra la situación que vivimos al terminar y también el camino, ya que en resumen significa dolor, es verdad, pero al mismo tiempo nos muestra un desafío a superar.

¿Y qué es eso de las «etapas del duelo?

Las etapas del duelo son una teoría desarrollada por Elisabeth Kübler-Ross, una psiquiatra suizo-estadounidense, en su libro «On Death and Dying» publicado en 1969. La teoría describe cinco fases emocionales que muchas personas atraviesan al enfrentar la pérdida de un ser querido por causa de su muerte o por una determinada persona al tomar conocimimiento de que morirá, por ejemplo, por cáncer. Estas etapas son:

1. «Negación»: La persona tiene dificultades para aceptar la realidad de la pérdida y realmente por momentos actúa como si nada hubiese sucedido. Recuerdo pacientes que a un mes de haber terminado su relación aun «reclaman» que su ex pareja les pone límites o ya no les trata como antes, este es un ejemplo de negación.
2. «Ira»: Surgen sentimientos de frustración e irritación, a menudo dirigidos hacia sí mismo, otros o incluso hacia la persona fallecida. La ira esta muy presente en los procesos post ruptura y frecuentemente las personas entran en un «espiral de odio» contra sus ex parejas, lo que muchas veces se expresa en acciones legales y en una batalla que en ocasiones se alarga. Otras veces la ira la vuelcan hacia si mismos, castigándose por sus culpas y haciendo conductas autodestructivas como autolesiones, conductas sexuales de riesgo, consumo problemático de alcohol u otras drogas y en ocasiones llegan a la ideación suicida.
3. «Negociación»:Se intenta negociar o hacer tratos para revertir la pérdida. Esto se expresa claramente cuando las personas piensan en formas de «reconquistar» a su ex pareja o se comienzan a hacer preguntas como «¿y si pasara que las cosas cambian? ¿y si yo le dijera que estoy dispuesto a aceptar lo que me pedía?»
4. «Depresión»: Se experimenta una profunda tristeza y desesperación ante la realidad de la pérdida. Los estados depresivos o de gran desánimo también son frecuentes en el proceso y vienen acompañados por sentimientos de desesperanza como «mi vida perdió sentido» o «nunca mas voy a estar en pareja», «me quedaré sola para siempre», etc.
5. «Aceptación»:Se logra una aceptación gradual de la realidad y se encuentra un modo de seguir adelante.

Es importante tener en cuenta que no todas las personas pasan por todas estas etapas, ni en un orden fijo. En los procesos que acompaño lo más frecuente es que las personas van expresando sus sentimientos asociados a estas «etapas» como si fueran síntomas de un resfrío. Se les escucha toser, estornudar, con la voz afectada por la inflamación y desanimados por la fiebre, y es muy difícil observar un orden en esos síntomas.

La teoría ha sido criticada y evolucionada con el tiempo, pero sigue siendo una referencia útil en el campo de la psicología del duelo.

El duelo es el proceso natural de adaptación del cerebro

Desde una perspectiva más actualizada, se  podría ver el proceso de duelo como una forma de adaptación del cerebro y del individuo a un cambio significativo, como la pérdida de un ser querido. Las etapas del duelo representan las diferentes respuestas emocionales y cognitivas que una persona puede experimentar mientras trata de procesar y entender la realidad de la pérdida.

La adaptación implica ajustar las emociones, pensamientos y comportamientos a la nueva realidad. A medida que una persona avanza en las etapas del duelo, su cerebro trabaja para encontrar formas de afrontar la pérdida y continuar con la vida. Es un proceso único para cada individuo, y la duración y la intensidad pueden variar. No es lo mismo la experiencia de duelo para quien goza en general de buena salud mental en comparación con alguien que padece algún tipo de trastorno o condición especial. También existen variadas situaciones que implican diferencias, no es lo mismo terminar un matrimonio con hijos que una relación de amantes, por ejemplo.

En última instancia, el duelo implica una reorganización interna para llegar a una nueva forma de equilibrio emocional y funcional después de la pérdida.

Ideas para sobrellevar el duelo de manera saludable

  1. Consciencia: Enfrentar el duelo con consciencia implica reconocer y aceptar las emociones que surgen durante el proceso. La mente humana, en su complejidad, experimenta una amplia gama de sentimientos tras una ruptura. Desde la negación hasta la aceptación, cada etapa requiere una atención consciente para comprender y abrazar estos estados emocionales. La consciencia nos permite conectarnos con nuestra realidad interna, facilitando la adaptación al cambio. A través de la observación sin juicio, podemos dar espacio a nuestras emociones y, a su vez, comenzar el proceso de sanación.
  2. Autocompasión: La autocompasión juega un papel crucial en el duelo saludable. Al comprender que enfrentar una ruptura es un desafío humano universal, podemos cultivar la compasión hacia nosotros mismos. La autocrítica y la culpa a menudo acompañan al dolor emocional, pero practicar la autocompasión implica tratarnos con amabilidad en medio de la adversidad. Al brindarnos el mismo cuidado y apoyo que ofreceríamos a un amigo en situación similar, creamos un espacio emocional donde la curación puede tener lugar. La autocompasión no niega el dolor, sino que nos permite atravesarlo con comprensión y bondad hacia nosotros mismos.
  3. Ayuda profesional: Buscar ayuda profesional es un paso valiente hacia la recuperación después de una ruptura. Los terapeutas especializados en el duelo pueden proporcionar un entorno seguro para explorar y procesar las emociones. A través de técnicas basadas en la psicología y la neurociencia, estos profesionales pueden guiar el camino hacia una comprensión más profunda y una adaptación saludable al cambio. La terapia ofrece herramientas prácticas para afrontar el duelo cerebral, abordando tanto las emociones como los procesos cognitivos. La ayuda profesional no solo acelera el proceso de recuperación, sino que también brinda el apoyo necesario para construir un futuro emocionalmente saludable.

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