Una vez, cuando estaba en la universidad, me entregaron la nota de un quiz y no quedé conforme con la calificación.
Me acerqué a la profesora con mi vieja fórmula: una caminata algo infantil, una sonrisa de ternura, un tono suave.
Ella me miró fijo y dijo:
—¿Por qué camina así? ¿Por qué me mira así? Compórtese como adulto.
En ese momento sentí que me había desarmado.
Me dio vergüenza, rabia, impotencia.
Esa fórmula, que durante años me había servido para conseguir atención, consuelo o comprensión, había dejado de funcionar.
Con el tiempo entendí que no era solo una manera de pedir algo.
Era un modo aprendido de enfrentar el malestar, de intentar que el otro se hiciera cargo de lo que yo no sabía gestionar.
Y esa profesora, sin proponérselo, me empujó a actualizar la fórmula.
La fórmula que repetimos sin darnos cuenta
En terapia, veo todos los días personas que aplican su propia fórmula cuando enfrentan una ruptura.
Algunos reclaman, otros se culpan, otros se aíslan o se disocian.
Cada quien hace su “baile” frente a la música de la ruptura.
El estímulo es el mismo: la pérdida, el silencio, el vacío.
Pero el baile —la conducta— varía.
Y lo hacemos esperando una consecuencia: que el otro reaccione, que el dolor disminuya, que algo cambie.
A veces, sin notarlo, repetimos la misma coreografía una y otra vez, aunque ya no dé resultado.
Como si quisiéramos que la música cambie, sin atrevernos a cambiar el paso.
Entonces te invito a mirarte con honestidad:
¿Cuál es tu baile?
¿Estás reclamando?
¿Estás suplicando?
¿Estás haciendo promesas?
¿Te estás victimizando?
¿Estás haciéndote daño a ti mismo con pensamientos culposos?
¿Te estás escondiendo del mundo esperando que el tiempo lo arregle?
¿Y te está resultando?
Actualiza la fórmula
Cuando una conducta deja de funcionar, no se trata de forzarte a dejar de sentir, sino de probar un paso distinto.
Pregúntate esta semana:
- ¿Qué otra cosa puedo hacer para cuidar de mí en lugar de seguir repitiendo lo mismo?
- De todas las opciones posibles, ¿cuál elijo probar hoy?
- ¿Qué resultado noto cuando cambio el paso, aunque sea un poco?
Actualizar la fórmula no significa volverte alguien distinto.
Significa dejar de insistir en una estrategia que ya no da fruto
y comenzar a bailar con una música nueva: la de tu propio crecimiento.
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Hugo Huerta Fernández – Psicólogo especializado en rupturas de pareja.
Fundador de corazonroto®
en 1 año, me ha resultado el contacto cero, dificil al inicio pero ya uno se acostumbra. Además en ocupar todos mis tiempos en cosas para mi. retomar ejercicio, comprarme algo lindo, viajar, estudiar, hacer cosas lucrativas. suena egocentrico, pero me ha hecho sentir mejor. Y cuando tengo pena, me doy mis espacios y luego pasa.Ya camino mejor
Gracias Lorena por compartir tu experiencia, estoy seguro que servirá a otras personas 🙂
La verdad yo he regresado a una conducta que no es la más sana pero que me ha servido quizás en el pasado y es salir de carrete. Conocer nuevas personas, hablar, y pasarla bien. Sin embargo es un “placebo” momentáneo pues dura lo que dura la fiesta. Pero si considero que es regresar a patrones evasivos del pasado.
Gracias por compartir tu experiencia, lo más importante es cuidar nuestro bienestar con las herramientas que conocemos y que tenemos disponibles. Si bien lo que mencionas se puede sentir como una evasión, ten presente que estás describiendo conductas que se pueden leer como sanas. Sigue mi contenido para conocer mas y si es necesario piensa en terapia. Un abrazo
Yo lo que hago es bailar mi música, de esta manera: Corte todo tipo de contacto con ella, la elimine en todos las redes sociales, de whats app, no se nada de ella, lo que todavía me cuesta es entender que este dolor es un proceso, que debo convivir con el, que no se va a ir de una día para el otro. No es la mejor estrategia, pero algo me ayuda. Tal vez sería bueno darnos consejos de como hacerlo?
Hola Beto gracias por compartir tu estrategia, que está muy bien encaminada. Otra opción que complementa lo que ya estás haciendo, es exponerte gradualmente a los recuerdos de tu ex pareja y al mismo tiempo calmar las emociones que te produce ese recuerdo. De esa forma vas enseñandole a tu cuerpo a responder con tranquilidad a lo que antes respondía con angustia y dolor. Un abrazo y sigue mi contenido!