¿Te has dado cuenta que al separarte de una pareja o al pasar por una ruptura, te duele el estómago? ¿Te cuesta dormir? ¿Sientes que no puedes dejar de pensar en la persona y, repetidas veces, tienes el impulso de volver a conectarte con él o con ella?
Si la respuesta es sí, no te preocupes, es completamente natural. Este fenómeno, que a menudo se malentiende, tiene profundas raíces en nuestra neurobiología y en lo que somos como seres humanos. Te hablo del apego.
El apego: la necesidad de conectar
El apego, ese sentimiento tan poderoso que nos impulsa a buscar la cercanía de alguien especial, no es algo que solo los bebés experimentan. Es una necesidad humana fundamental, algo que va mucho más allá de la infancia y que persiste a lo largo de nuestra vida. En la infancia, es nuestra forma más primitiva de asegurar la supervivencia: el llanto de un bebé al sentirse solo no es solo una reacción emocional, sino una respuesta de estrés. El bebé, al estar solo, experimenta lo que se podría definir como una crisis de ansiedad que lo hace sentir, visceralmente, que su mundo está colapsando.
Ese llanto, esa angustia, puede ir acompañada de malestares físicos: el estómago se tensa, el corazón late más rápido, la respiración se acelera. Pero todo eso cambia cuando la mamá lo toma en brazos. El bebé encuentra consuelo en la proximidad, en el contacto. Y así, su sistema nervioso, su estómago, su respiración, todo, se calma.
¿Y qué pasa cuando somos adultos?
De manera similar, como adultos, cuando experimentamos la separación de una pareja, podemos sentir esa misma sensación de pérdida, la misma desesperación. La respuesta de estrés se activa nuevamente, nos cuesta dormir, nos duele el estómago, sentimos esa necesidad urgente de volver a estar cerca de esa persona. Y es que, aunque nuestro apego evoluciona, el mecanismo sigue siendo el mismo. Cuando perdemos a alguien a quien amamos, el cerebro y el cuerpo no distinguen si somos adultos o bebés: la desesperación es la misma.
La diferencia está en nosotros
Lo interesante es que, a diferencia del bebé, tenemos ventajas y desventajas.
La desventaja: nuestro cerebro se desarrolló y creció, y con ello nuestra capacidad de pensar e imaginar (a veces cosas no muy agradables), y con estos pensamientos podemos influir drásticamente en nuestro malestar interno.
La ventaja: podemos calmarnos por nosotros mismos. Aunque volver a abrazar a la persona que amamos puede aliviar el dolor momentáneamente, también tenemos la capacidad de autorregular nuestras emociones. ¿Qué significa esto? Significa que, a través de técnicas específicas, podemos aprender a reducir el estrés y recuperar nuestra calma sin depender de nadie más.
La autorregulación emocional es una de las formas más poderosas de amor propio. Cuando te permites calmarte, cuando te das espacio para sentir y, al mismo tiempo, encuentras formas de recuperar tu bienestar emocional, estás eligiendo cuidarte y protegerte.
¿Cómo lo haces?
Primero, es importante reconocer que el estrés que sientes es una reacción natural ante una pérdida. No tienes que rechazarlo, sino aceptarlo. Lo siguiente es aplicar técnicas de autorregulación emocional, como la respiración profunda, la relajación muscular, la reconstrucción de pensamientos y el autodiálogo positivo. Estas herramientas te ayudarán a calmarte, a reducir la intensidad emocional, y a recuperar tu equilibrio, incluso cuando sientas que el dolor es insoportable.
El acompañamiento psicológico como camino hacia el autocuidado
En los procesos de acompañamiento que brindo a personas que están pasando por separaciones complejas, trabajamos juntos para que puedas dominar estas herramientas y poder aplicarlas de manera efectiva en tu vida. De esta forma, con la aplicación de técnicas de autorregulación emocional, incontables personas han logrado podo a poco «amigarse» con sus propias reacciones y lo más importante: calmarlas de manera efectiva. Pero sé que no todas las personas tienen la oportunidad de asistir a terapia. Por eso he creado un curso de autorregulación emocional que te permitirá aprender a manejar el estrés y la ansiedad de forma autónoma.
Este curso, que entrego como regalo a las personas a quienes acompaño mediante mi trabajo, está diseñado específicamente para ayudarte a superar una ruptura de pareja y a gestionar cualquier otra dificultad emocional que puedas estar enfrentando. Además, las herramientas de autorregulación no solo te serán útiles ahora, sino que también te acompañarán durante todo tu camino hacia el bienestar, para que puedas afrontar cualquier desafío emocional de la vida con mayor resiliencia y tranquilidad.
La autorregulación emocional no es todo, pero casi.
Aprender a reducir el estrés y la ansiedad no soluciona todas las dificultades de la vida, pero te permite cuidar tu organismo, y lo más importante: responder con sabiduría y madurez ante las adversidades de la vida.
La clave está en ti.
Si estás listo para aprender a calmar tu mente y cuerpo, para superar el dolor de una ruptura y tomar el control de tus emociones, te invito a que hagas el primer paso hoy mismo.
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¡Es hora de invertir en ti, en tu paz emocional y en tu bienestar!
Hugo Huerta Fernández
Psicólogo y Fundador de corazonroto®