Terminar una relación no es solo un cambio emocional, sino también una reorganización de la dinámica entre las personas que formaban esa pareja. Y aunque a menudo pensamos que «superar» una ruptura es solo una cuestión de tiempo, lo cierto es que hay un gran error que muchas personas cometen después de una separación y que retrasa por mucho el proceso de sanación.
¿Sabes cuál es? No poner límites claros después de la ruptura.
En este artículo te hablaré sobre la importancia de los límites para superar una ruptura de pareja, especialmente cuando hay hijos, trabajo en común o cualquier tipo de vínculo que implique mantener contacto constante. Además, exploraré cómo las dimensiones del amor, según el psicólogo Robert Sternberg, juegan un papel fundamental en este proceso.
El error común: no establecer límites después de la ruptura
Una ruptura no es solo un corte emocional, sino también un corte en la manera en que nos relacionamos con esa persona. Y eso significa que los límites deben ser reconfigurados en varias dimensiones clave: intimidad, pasión y compromiso.
Este es un paso esencial que a menudo se pasa por alto, especialmente cuando las personas siguen comportándose como si todavía estuvieran en una relación. Esto puede suceder especialmente cuando hay hijos o situaciones laborales compartidas, lo que genera una falsa sensación de que todo sigue igual. Pero, si no se hacen estos ajustes, la persona se ve atrapada en un ciclo de «no superar» la ruptura, lo que prolonga el dolor y el sufrimiento.
¿Qué limitar? Dimensiones del amor según Sternberg y cómo establecer límites
Robert Sternberg, psicólogo conocido por su teoría triangular del amor, menciona tres dimensiones clave: intimidad, pasión y compromiso. Cada una de estas dimensiones tiene un papel fundamental en cómo se abre y afirma el vínculo de una pareja y también nos iluminan respecto de cómo establecer los límites post-ruptura. Veamos cómo afectan cada una de ellas:
1. Intimidad: Cerrar las puertas de la confianza
La intimidad en una relación se construye a través de conversaciones profundas, el compartir emociones y el tiempo juntos. Tras una ruptura, esta dimensión debe reducirse considerablemente. Si antes hablaban de todo, compartían momentos del día a día y se enviaban mensajes constantemente, es hora de cortar con eso.
Qué hacer: Hablar solo de temas importantes, como los hijos o el trabajo.
Qué no hacer: No hablar de temas personales ni compartir detalles de tu vida íntima.
2. Pasión: Mantener la distancia física y emocional
La pasión involucra los aspectos románticos y sexuales de la relación. Cuando una relación termina, la distancia física es crucial. No es recomendable abrazarse como antes ni recurrir a gestos románticos, como enviarse mensajes de «buenas noches» o emojis de corazones.
Qué hacer: Mantener interacciones breves y profesionales, sobre todo cuando se trata de los hijos o situaciones laborales.
Qué no hacer: Evitar todo tipo de interacción física y emocional que remita a lo romántico.
3. Compromiso: Ajustar los roles y responsabilidades
El compromiso en una relación de pareja se refleja en el deseo de estar allí en los buenos y malos momentos, en compartir responsabilidades y mostrarle al mundo la relación. Tras la ruptura, el compromiso debe cambiar.
Qué hacer: Modificar las interacciones de manera que ya no se asuma el rol de la pareja. Ejemplo: Dejar de asumir responsabilidades que ya no te corresponden, como llevar a tu ex pareja al trabajo o acudir a su llamado ante cualquier emergencia doméstica.
Qué no hacer: No pedir ni ofrecer compromisos emocionales o logísticos que pertenecen al pasado.
Por qué los límites son clave para superar la ruptura
Cuando no se establecen límites claros, seguimos estando emocionalmente «atados» a la otra persona, lo que dificulta que podamos avanzar. Los límites nos ayudan a recuperar nuestra independencia emocional, a sanar nuestras heridas y a prepararnos para nuevas experiencias.
Poner límites es el primer paso para dejar de depender emocionalmente de esa relación. Además, es una manera de respetarnos a nosotros mismos y de comenzar a cerrar ciclos. Si no aprendes a poner estos límites, lo que ocurrirá es que seguirás cargando con el peso de lo no resuelto y lo que podría haber sido, sin poder avanzar.
¿Quieres aprender más y avanzar en tu proceso de sanación?
Si este artículo resonó contigo y sientes que es hora de dar el siguiente paso, te invito a profundizar más en este tema y en otros aspectos clave para superar una ruptura.