Terminar una relación ya es difícil.
Pero tener que seguir viendo a tu ex todos los días en el trabajo puede sentirse como una prueba de resistencia.
Intentas mantener la calma, pero cada cruce de miradas, cada saludo o silencio parece remover algo.
Y no es falta de control.
Simplemente, estás respondiendo a un entorno que todavía tiene estímulos con historia: personas, lugares, gestos que antes formaban parte de una relación reforzante.
La buena noticia es que con el tiempo —y con ciertas condiciones—, esas respuestas pueden debilitarse.
Eso se llama habituación.
No es acostumbrarse: es dejar de responder igual
Habituarse no significa “acostumbrarse” ni resignarse.
Es un proceso natural: cuando un estímulo se repite y deja de tener consecuencias nuevas, nuestras respuestas cambian.
Podemos notarlo en muchos aspectos de la vida.
Yo lo viví en Kakopetria, un pequeño pueblo montañoso de Chipre.
Vivía en un departamento justo al lado del río.
El sonido del agua corriendo entre las piedras era tan fuerte que al principio me costaba dormir.
Durante días, todo lo que escuchaba era ese rugido constante.
Hasta que, sin darme cuenta, dejé de responder a ese sonido.
El río seguía ahí, igual de fuerte, pero mi conducta —escuchar, sobresaltarme, perder el sueño— ya no aparecía.
Cuando recibía visitas, ellas se sorprendían por el ruido, y yo me daba cuenta de que para mí ya no existía.
Eso es habituación: el estímulo sigue presente, pero deja de tener el mismo efecto.
Cuando el estímulo es tu ex
En el trabajo, tu ex se convierte en parte del entorno: su voz, su olor, su forma de caminar, los lugares donde se sienta.
Cada uno de esos estímulos estuvo asociado a reforzadores pasados (afecto, atención, compañía).
Por eso, al principio, el cuerpo responde: miras, evitas, piensas, sientes tensión.
Pero si al ver a tu ex no hay nuevas consecuencias, si ya no buscas, no hablas ni reactivas esa historia, las respuestas comienzan a debilitarse.
El entorno sigue igual, pero la función cambia.
Tu conducta cambia.
Y la intensidad emocional también.
Habituarse no es borrar a la persona.
Es permitir que los estímulos pierdan su antigua función.
Cómo facilitar ese proceso
1. No evites completamente.
Evitar mantiene el estímulo como algo aversivo.
Permanecer en contacto, sin reforzar, permite que las respuestas se extingan por falta de consecuencias nuevas.
2. Mantén conductas neutras.
No mires más de lo necesario, no comentes, no busques información.
Cada neutralidad debilita la historia anterior.
3. Observa tus respuestas.
Sentir incomodidad es parte del proceso.
El cambio ocurre al permanecer en la situación sin escapar de ella.
4. No prolongues el estímulo fuera del trabajo.
Revisar redes, hablar de la persona o imaginar reencuentros mantiene vivo el mismo patrón funcional.
La habituación ocurre cuando el estímulo deja de ser reforzado, incluso en tu tiempo libre.
Cuando por fin deja de doler
Llega un día en que lo ves pasar y no pasa nada.
No porque te hayas endurecido, sino porque tu conducta cambió.
El entorno es el mismo, pero ya no tiene la misma función.
Como el río en Kakopetria: sigue corriendo entre las piedras con la misma fuerza, pero ya no interfiere en tu vida.
Y ese cambio —que ocurre por repetición, contacto y ausencia de consecuencias nuevas— es una de las señales más claras de que estás avanzando.
Una nota sobre el acompañamiento terapéutico
A veces la habituación ocurre sola: con el paso del tiempo, la presencia de tu ex en el trabajo deja de provocar tanto.
Pero si no sucede así —si cada vez que lo ves, algo en tu cuerpo todavía se activa como si todo siguiera igual—, eso también tiene explicación y tratamiento.
En terapia se puede trabajar con procesos de desensibilización, que no buscan borrar la emoción, sino modificar su intensidad para que la persona pueda volver a estar en contacto con el entorno sin tanto malestar.
No se trata de forzarte a olvidar, sino de permitirte vivir sin que ese estímulo siga condicionando tus reacciones.
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Hugo Huerta Fernández – Psicólogo especializado en rupturas de pareja.
Fundador de corazonroto®