¿Aún insistes con tu ex? [no es falta de voluntad]

Muchas personas llegan a terapia con una pregunta que se repite una y otra vez:
 
“Quiero dejar de llamar, quiero dejar de mirar las redes sociales de mi ex, quiero dejar de estar pendiente… pero no puedo.”
 
Y casi siempre esa pregunta viene acompañada de culpa, vergüenza o autoataque:
 
“Sé que no debería hacerlo.”
“Me han dicho mil veces que pare.”
“Algo anda mal conmigo.”
 
Quiero partir diciendo algo importante: esto no te pasa porque seas tonto, débil o poco consciente. Y tampoco se soluciona con un reto, con fuerza de voluntad o con que alguien te diga “date cuenta”.
 
Para entender por qué ocurre —y cómo se puede trabajar— necesitamos entender algo básico sobre la conducta humana.
 

La conducta no es solo lo que hacemos, también es lo que sentimos.

Conducta es, en términos simples: todo lo que un organismo viviente hace en su interacción con el entorno. Esto incluye lo que hacemos, como caminar, pensar y hablar; pero también incluye lo que sentimos, como estresarnos o angustiarnos.

A partir de la comprensión de lo que la conducta es, podemos medirla por ejemplo en frecuencia (cada cuando haces o sientes algo), en intensidad (Ej. que tan fuerte gritas y cada cuanto), o en duración (cuando dura tu angustia). Esto abre además la maravillosa posibilidad de «cambiar».

 
La conducta humana tiene al menos dos niveles distintos:
 
  • una parte refleja (automática, corporal, no elegida)
  • y una parte operante (lo que hacemos a partir de eso)
 
Diferenciar estas dos capas cambia completamente la forma en que entendemos lo que nos pasa.
 

¿Qué es una respuesta refleja?

 
Una respuesta refleja es una reacción automática del cuerpo y del sistema nervioso. No se decide. Aparece.
 
Por ejemplo:
 
  • se te acelera el corazón
  • aparece ansiedad o angustia
  • sientes vacío, urgencia, inquietud
  • el cuerpo se activa sin que lo pidas
 
Eso es reflejo.
No es un error ni una falla moral: es tu sistema nervioso respondiendo a una amenaza percibida (abandono, pérdida, soledad, rechazo).
 

¿Qué es una respuesta operante?

 
La respuesta operante es lo que haces después para manejar lo que estás sintiendo.
 
Por ejemplo:
 
  • llamar por teléfono
  • escribir un mensaje
  • mirar redes sociales
  • buscar información del otro
 
Estas conductas no aparecen porque sí: aparecen para cumplir una función.
 

El ciclo que se repite (y por qué cuesta tanto salir)

 
Veamos un ejemplo muy común después de una ruptura:
 
  1. Te acuerdas de tu ex.
  2. Se activa un reflejo: ansiedad, angustia, vacío.
  3. Operas de la mejor forma que sabes para bajar esa ansiedad.
  4. Llamas, miras redes, escribes.
  5. Algo de eso te calma.
Ese alivio, aunque sea momentáneo, es suficiente para que el sistema aprenda:
 
“Cuando me siento así, esto funciona.”
 
Y como el cuerpo aprende rápido lo que calma, la conducta se repite.
No porque quieras sufrir, sino porque tu sistema encontró una forma conocida de regularse.
 
Aquí hay algo clave:
la conducta no se mantiene por estupidez, se mantiene por alivio.
 

“Pero sé que no debería hacerlo…”

 
Esta es una de las frases más dolorosas que escucho en consulta.
 
El problema es que muchas veces se le pide a la persona control cuando todavía está activada.
Se le pide decisión cuando el sistema está en urgencia.
 
Y eso no funciona.
 
Mientras el reflejo esté activo, la operación va a tender a repetirse.
Entonces, ¿qué sí funciona?
Aquí es donde el orden importa.
El trabajo no parte por prohibirte la conducta operante (no llamar, no mirar, no escribir).
Parte por algo previo y más básico:
 
aprender a reconocer y regular el reflejo.
 
Primero se trabaja con:
 
  • el cuerpo
  • la activación
  • la ansiedad
  • la urgencia
Cuando el reflejo baja, recién ahí aparece algo fundamental:
 
la posibilidad real de elegir.
 
Desde la calma se decide.
Desde la urgencia se sobrevive.
 

Reflejo primero, operación después

 
Este orden es clave:
 
  1. Reconocer el reflejo (esto que siento no lo elegí)
  2. Regular el reflejo (aprender a bajar la activación)
  3. Observar la operación (qué hago cuando me siento así)
  4. Explorar otras formas de operar
Sin este orden, el cambio suele ser forzado, culposo o inestable.

 

Un cambio de mirada que alivia

 
Cuando una persona puede decir:
 
“Operé de la mejor forma que sabía para bajar la ansiedad.”
 
algo importante se acomoda.
 
No desaparece la responsabilidad, pero sí desaparece la condena.
Desde ahí, el sistema está mucho más disponible para aprender algo nuevo.
 

Para cerrar

 
Si te sientes atrapado en conductas que sabes que te hacen daño, pero no logras dejar, probablemente no estás fallando.
Probablemente estás activado.
 
El trabajo terapéutico consiste en
respetar ese orden interno:
 
primero regular, luego elegir.
 
Desde la calma, no desde la urgencia.
 

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Hugo Huerta Fernández – Psicólogo especializado en rupturas de pareja.

Fundador de corazonroto®

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