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Adicción al sufrimiento: cuando el alivio parece un enemigo

¿Te ha pasado que has tenido una y otra vez la oportunidad de terminar una relación de pareja donde estás sufriendo pero a pesar de eso te las arreglas para volver nuevamente y luego sigues sufriendo?

¿Te ha pasado que estás en una relación llevando una vida tranquila, pero añoras una vida más intensa, y te cuesta acostumbrarte a la paz?

¿Te ha pasado que en tus pensamientos arreglas la forma de culparte por las cosas que te pasan y así obtienes un poco de dolor?

Bueno si te sientes identificado o identificada con estas situaciones es posible que seas lo que figurativamente denominamos «adicto o adicta al sufrimiento».

Adicción al Sufrimiento, Lo figurativo y lo real

Aunque la adicción al sufrimiento es un fenómeno psicológico real. El concepto es realmente una denominación figurativa, con la que queremos describir a algunas personas que pueden desarrollar patrones de comportamiento que las llevan a buscar situaciones o relaciones que generen sufrimiento. Es un tema complejo que a menudo requiere la atención de profesionales de la salud mental para abordarlo adecuadamente.

En el DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, quinta edición), no existe un diagnóstico específico para la «adicción al sufrimiento». Sin embargo, hay trastornos relacionados, como el trastorno de personalidad masoquista, que implica un patrón de buscar activamente situaciones que generan sufrimiento. Es importante destacar que el DSM-5 evita términos como «adicción» en relación con comportamientos no sustanciales, prefiriendo descripciones más específicas de los trastornos mentales.

En el caso de la adicción al sufrimiento, algunos estudios sugieren que las personas pueden experimentar una liberación de endorfinas u otros neurotransmisores asociados con el alivio del dolor emocional después de un sufrimiento, lo que podría contribuir a un ciclo de búsqueda continua de situaciones dolorosas.

Sin embargo, ten en cuenta que la investigación sobre este tema es compleja y está en evolución, y hay múltiples factores que pueden contribuir a la adicción al sufrimiento.

Aprender a sufrir

En el modelo de sociedad que hemos construido pareciera haberse normalizado el sufrimiento: niños que son separados de sus madres y padres desde pequeños para facilitar el acceso de los adultos al trabajo, nociones idealizadas de la guerra y del sufrimiento en las relaciones, métodos violentos, inadecuados o poco respetuosos de crianza y disciplina con los hijos e hijas, exposición de niños y niñas al estrés escolar en salas donde la atención y co-regulación emocional que necesitan por parte de los adultos es poco accesible, entre otras muchas causas nos han llevado a una experiencia de vida donde sufrir es normal, aceptado e incluso incentivado como parte del desarrollo esperado de cada individuo en nuestra sociedad.

Cuando reflexiono acerca de lo habituados que estamos al sufrimiento me es imposible no comparar esto con el consumo de alcohol:

A ninguno de nosotros nos sorprendería encontrarnos con una persona adulta que vuelve una y otra vez al consumo si en su infancia hubiera recibido alcohol como bebida en su hogar, o dicho de otra forma, sería algo que de inmediato consideraríamos como una adicción «comprensible», sin embargo recomendaríamos a esa persona hacer lo necesario para recibir ayuda y salir de esa adicción, porque seguramente le estaría causando problemas en su vida.

No nos parecería nada raro que una persona que bebió alcohol frecuentemente en su infancia, incentivado por sus padres, siga bebiendo en su adultez, entonces ¿Por qué nos parece raro que una persona que sufrió en las relaciones de su infancia tienda a  buscar sufrimiento en las relaciones adultas?

Creencias arraigadas en nuestra sociedad ¿Mitos o realidades?

Muchas veces he escuchado que «lo que no te mata te fortalece», pero lo cierto es que el sufrimiento de estar expuesto a una situación cercana a la muerte tiene más probabildades de dejarte con un estrés post traumático que, no tratado, seguramente te hará llevar una vida mucho menos feliz de lo que podrías especialmente en el ámbito de las relaciones. Esta frase realmente debería ser «Lo que no te mata te fortalece y te deja lleno de traumas que luego tendrás que ver en terapia».

Desaprender el sufrimiento: el camino para la felicidad

Si tu has vivido una vida sufrida, seguramente habrás llegado a pensar que viniste al mundo a sufrir, que lo mereces, que es normal, y sin darte cuenta estarás buscando sufrir, serás de ese tipo de persona que aun estando en una relación estable y tranquila, se las arreglará para encontrar la forma de proveerse de algunas dosis de sufrimiento como: pensamientos negativos, desconfianza, consumo problemático de sustancias o de alcohol, tatuajes, infidelidades u otras conductas autodestructivas que finalmente te van a dar la dosis de sufrimiento que necesitas de manera «más o menos sana», pero que te ponen en una condición de constante riesgo y pudieran destruir un proyecto de vida igualmente valioso.

Desaprender el sufrimiento implica tomar consciencia del dolor que buscas y dejarlo atrás, para empezar a darle valor a la «aburrida vida feliz», predecible, estable, respetuosa de las relaciones y de tu propio cuerpo, y descubrir finalmente que la paz y la tranquilidad no son tus enemigos, sino el camino de una vida con relaciones satisfactorias y duraderas.

Decirle adiós al sufrimiento

Despedirse del dolor puede ser un proceso complejo, ya que es realmente un cambio existencial, requiere una comprensión profunda del tipo de vida que hemos vivido hasta ahora y la elección consciente de la vida que queremos vivir en el futuro.

¿Lo habías pensado así?

Este camino puede ser acompañado en un proceso terapéutico que seguro te facilitará las cosas, no estás solo, no estás sola en esto.

¿Quieres comenzar hoy? solo da el primer paso:

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