Después de una ruptura: Un clavo SÍ saca otro clavo

En mi trabajo como psicólogo acompañando a personas que están transitando la experiencia de una ruptura de pareja, he podido ver en numerosas oportunidades cómo una nueva relación ayuda a sanar el corazón roto de quien hace algunas semanas sufría el desamor.

Sí, más allá de las interpretaciones o juicios que se suelen hacer a esta conducta, he podido comprobar empíricamente que funciona, y muchas veces abre paso a hermosas y duraderas relaciones de pareja, que incluso llegan al matrimonio y a hijos en común, es decir un verdadero renacer para personas que habían perdido la esperanza.

¡Pero ojo! no funciona para todos, y también he podido observar que para muchas personas «sacar un clavo con otro clavo» se vuelve un intento fallido y realmente un calvario insufrible, o que aumenta los niveles de estrés y ansiedad después de una separación.

Así que quise escribir acerca de esto para que podamos hablar del tema.

Las cosas en contexto

Cuando una relación termina, es común que la mente se quede pegada en los recuerdos. Esos momentos compartidos, las conversaciones, las promesas… vuelven una y otra vez. Muchas personas sienten frustración al no poder dejar de pensar en su ex, incluso cuando saben que la relación ya no tiene vuelta atrás.

Pero ¿y si te dijera que recordar también es una conducta?


Recordar también es una conducta

Desde una perspectiva conductual, toda acción que un organismo viviente realiza puede considerarse conducta. Una planta que se orienta hacia la luz, un perro que salta al escuchar una voz familiar, o un ser humano que llora, habla, piensa… o recuerda.

Recordar, aunque no siempre lo veamos así, es una conducta interna. Y como cualquier otra conducta, no ocurre al azar: se mantiene en la medida que cumple una función.

Por eso, el primer paso para olvidar a tu ex podría no ser intentar forzar el olvido, sino preguntarte: para qué lo recuerdas.


Toda conducta cumple una función

En el enfoque conductual, una conducta se mantiene en el tiempo porque está siendo reforzada. Es decir, sirve para algo.
Por ejemplo, si cada vez que recuerdas a tu ex:

  • Sientes una mezcla de nostalgia que te conecta con momentos agradables,
  • Te permites llorar y liberar tensión emocional,
  • Te validas en tu rol como alguien que amó profundamente,

entonces recordar está teniendo una función reguladora, simbólica o identitaria.

La función puede ser consciente o no, pero está ahí. Y eso explica por qué, aunque duela, seguir recordando puede ser más fácil que aceptar el vacío o enfrentarse a la idea de “dejar atrás”.


¿Y si buscar a otra persona me ayuda a dejar de recordarlo?

Aquí aparece lo que popularmente se conoce como “sacar un clavo con otro clavo”.
Muchos me escriben diciendo: “Ah, entonces lo que estás diciendo es que para dejar de recordar a mi ex, tengo que buscar a otra persona que cumpla esa misma función”.

Y la verdad es que sí… y no.
Desde un punto de vista conductual, si recordar está cumpliendo una función (por ejemplo, regular emociones, sentir compañía, mantener una identidad), lo que puede ayudar es encontrar otra conducta que cumpla esa misma función.

Esa conducta podría ser conocer a alguien nuevo, sí. Pero también podría ser:

  • Estar más cerca de tus amistades,
  • Reconectar con tu familia o con una comunidad,
  • Adoptar una mascota,
  • O incluso fortalecer tu relación contigo mismo a través del autocuidado y la terapia.

¿Funciona “sacar un clavo con otro clavo”? Depende… y aquí te explico por qué

Desde una mirada conductual, ninguna conducta es buena o mala en sí misma. Lo que importa es su función y su consecuencia en el tiempo.
Entonces, si te estás preguntando si comenzar una nueva relación inmediatamente después de una ruptura es útil o no, la respuesta más honesta es: depende.

Veamos de qué depende:


1. Historia de aprendizaje

Las personas repiten lo que les ha funcionado.
Si en el pasado, conectar rápidamente con otra persona ayudó a sobrellevar una ruptura, es probable que esa conducta vuelva a aparecer.
Si, por el contrario, antes eso terminó en más sufrimiento, confusión o relaciones fallidas, es menos probable que la persona lo repita.

Esta es la razón por la que algunas personas dicen “a mí me sirvió” y otras dicen “eso solo me hizo peor”.
La diferencia está en su historia personal de reforzamiento.


2. Características personales

La forma en que enfrentamos el duelo amoroso también depende de nuestras habilidades psicológicas individuales, como:

  • Tolerancia al malestar,
  • Nivel de impulsividad,
  • Capacidad de introspección,
  • Regulación emocional.

Una persona muy impulsiva y con baja tolerancia a la soledad puede lanzarse rápidamente a una nueva relación, no necesariamente porque esté lista, sino porque necesita aliviar el dolor.
Otra persona puede tener más recursos internos y decidir esperar.

La conducta está mediada por las capacidades del individuo para elegir conscientemente qué le hace bien y qué no.


3. Variables del contexto

También importa el entorno.
¿Hay personas disponibles emocionalmente cerca? ¿Amigos que animen a salir y conocer a alguien? ¿Presiones sociales para “superarlo rápido”?
¿O por el contrario, la persona está en un contexto de aislamiento, con escaso apoyo social, sin oportunidades de interacción?

El ambiente facilita o limita las conductas, y eso también influye en si “sacar un clavo con otro clavo” va a funcionar o no.


Entonces… ¿deberías hacerlo o no?

Desde este enfoque, la respuesta no puede ser un sí o un no.
Depende de tu historia, tus recursos y tu contexto.

Por eso, seguir el consejo de una persona cualquiera en TikTok que dice “haz esto” o “no hagas lo otro”, sin conocerte, puede ser riesgoso.
Lo más recomendable es que te tomes el tiempo para comprender cómo funciona tu dolor, cuál es la función que hoy cumple el recuerdo, y qué alternativas realmente pueden ayudarte a avanzar.

Y en ese proceso, el acompañamiento terapéutico puede marcar una gran diferencia. Porque no se trata de dejar de recordar, ni de buscar distraerte a toda costa.
Se trata de elegir, con conciencia, cómo quieres relacionarte con ese recuerdo… y qué nuevos vínculos —contigo o con otros— pueden ayudarte a construir algo que sí tenga sentido hoy.

Hugo Huerta Fernández
Psicólogo y Fundador de corazonroto® , 

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