Se puede morir por amor: ¿verdadero o falso?

Me impacta —y a veces me entristece— ver cómo en redes sociales se repiten frases como “nadie muere por amor” o incluso afirmaciones más violentas como “los psicólogos son para gente inútil”. Lo que a primera vista puede parecer una frase motivacional o una invitación a “seguir adelante”, muchas veces es solo una forma de minimizar un dolor que, en ciertos contextos, puede llegar a ser insoportable. En mi trabajo acompañando a personas que atraviesan rupturas, he podido ver de cerca cuánto puede doler el final de una relación, sobre todo cuando se arrastra un historial de trauma, vulnerabilidad emocional o enfermedades de salud mental no tratadas. Y así como en otras ocasiones necesitamos un médico, hay momentos en que también necesitamos un psicólogo. Y no por debilidad, sino por humanidad.

Frente a eso, me parece urgente hacer una revisión crítica de esa frase que tanto se escucha y se repite sin pensar: ¿realmente nadie muere por amor? Si entendemos el amor no como una emoción aislada, sino como una experiencia relacional profunda que afecta nuestra biología, nuestros vínculos y nuestra estabilidad emocional, entonces la respuesta es más compleja de lo que parece.


Rupturas amorosas y riesgo de suicidio

Investigaciones han demostrado una relación significativa entre las rupturas amorosas y el incremento en la ideación y comportamiento suicida. Un estudio publicado en Frontiers in Psychology encontró que estudiantes universitarios que experimentaron rupturas amorosas durante la pandemia presentaron una prevalencia 49% mayor de ideación suicida en comparación con quienes no pasaron por una separación (Caycho-Rodríguez et al., 2023). Otro estudio destacó que una alta inversión emocional en una relación puede ser un factor de riesgo para la depresión y, por ende, para el suicidio tras una ruptura (Love et al., 2017).


Cuando el dolor se vuelve insoportable: una experiencia personal

En mi trabajo como facilitador de procesos post-ruptura, acompañando a personas que atraviesan separaciones difíciles, la ideación suicida es un tema que aparece con más frecuencia de la que nos gustaría imaginar. No siempre con intenciones activas, pero sí como una señal de desesperanza profunda, de vacío, de no encontrar sentido sin ese vínculo que se ha perdido.

En una ocasión, un hombre de unos treinta años me escribió por WhatsApp para pedir una primera sesión. Me habló brevemente de su ruptura y su necesidad de hablar con alguien. Le respondí, como hago habitualmente, para coordinar la sesión. Como no obtuve más respuesta, y como parte de mi rutina, hice un seguimiento días después. Quien me contestó fue su madre, diciéndome que su hijo se había suicidado. Esa conversación me marcó profundamente. No sé cuánto dolor traía consigo, si había otros factores presentes, pero sí sé que su ruptura fue un detonante. En ese momento, reafirmé que las palabras que minimizan el sufrimiento amoroso pueden ser peligrosas. Porque algunas personas no solo sufren por amor: también están lidiando con una enfermedad del ánimo, con un trauma no resuelto, con una historia de abandono o con un entorno que no valida su experiencia.


Factores de riesgo: cuando una ruptura es mucho más que el final de una relación

Hay personas para las que una ruptura amorosa puede ser vivida como un colapso vital. Esto ocurre especialmente en quienes ya enfrentan trastornos de salud mental, como depresión, ansiedad crónica, trastorno bipolar o trastornos de personalidad. Los adolescentes, por otro lado, están en un momento de desarrollo emocional donde el dolor amoroso puede parecer absoluto, definitivo. Y en ambos grupos, el riesgo de ideación o intento suicida es mayor.

También están quienes tienen un historial de trauma, vínculos inseguros o una baja red de apoyo. Para estas personas, perder una pareja no es solo perder a alguien: es perder el único lugar seguro, la única contención. Si a eso le sumamos la falta de acceso a atención psicológica o psiquiátrica, o una cultura que banaliza el sufrimiento emocional, el riesgo aumenta.


El “síndrome del corazón roto” y el duelo

Más allá de lo psicológico, el estrés emocional derivado de una ruptura o la pérdida de un ser querido puede manifestarse físicamente. El síndrome de Takotsubo, también conocido como “síndrome del corazón roto”, es una cardiomiopatía inducida por estrés que simula un infarto agudo. Este síndrome se ha observado predominantemente en mujeres posmenopáusicas tras eventos estresantes significativos (Prasad et al., 2008).

También están los casos, muchas veces observados en adultos mayores, donde tras la muerte de uno de los miembros de la pareja, el otro fallece poco después. Estudios han mostrado que la viudez se relaciona con un aumento del 48% en el riesgo de mortalidad, especialmente en hombres (Elwert & Christakis, 2008). No es poesía: algunas personas, literalmente, mueren tras perder a quienes aman.


Conclusión

Sí, algunas personas mueren por amor. No por un ideal romántico, sino porque el dolor de la pérdida puede agravar vulnerabilidades ya existentes. Porque el sufrimiento emocional es real. Porque la salud mental importa. Frente a eso, es urgente que dejemos de repetir frases que invalidan y empecemos a hablar con más cuidado, con más respeto y con más humanidad sobre el amor, el dolor y las rupturas.

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Hugo Huerta Fernández

Psicólogo y Fundador de corazonroto®

Referencias

Caycho-Rodríguez, T., Ventura-León, J., Arias-Gallegos, W., & Valdiviezo-Morales, M. (2023). Association between Love Breakup and Suicidal Ideation in University Students during the COVID-19 Pandemic. Frontiers in Psychologyhttps://doi.org/10.3389/fpsyg.2023.1037114

Elwert, F., & Christakis, N. A. (2008). The Effect of Widowhood on Mortality by the Causes of Death of Both Spouses. American Journal of Public Health, 98(11), 2092–2098. https://doi.org/10.2105/AJPH.2007.114348

Love, H. A., Nalbone, D. P., Hecker, L. L., & Sweeney, K. A. (2017). Suicidal Risk Following the Termination of Romantic Relationships. Archives of Suicide Research, 21(1), 73–87. https://doi.org/10.1080/13811118.2016.1162242

Prasad, A., Lerman, A., Rihal, C. S., & Apical Ballooning Syndrome (2008). Takotsubo Cardiomyopathy. Circulation, 118(25), 2754–2762. https://doi.org/10.1161/CIRCULATIONAHA.108.767012

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