Corazón Roto: Aprende a llorar

En algún momento de nuestras vidas, llorar comenzó a ser algo malo…y si no malo, rechazado, oculto, casi tabú.

Si, llorar y sentir tristeza nos avergüenza: es un signo de debilidad (dicen algunos), impresentable en muchos lugares. Yo no se si esto responde a nuestra vergüenza por el daño que nos causamos o porque así lo hemos aprendido: a no mostrar debilidad y a ser incompetentes con nuestro propio llanto.

El llanto es la expresión de la tristeza íntegra, cuando lloramos, nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra emoción se unen en un instante precioso que comunica que necesitamos ayuda, o que pedimos que no nos dañen más, caen lágrimas para que alguien nos acaricie, o para hacerlo nosotros mismos, y vocalizamos nuestro canto de desolación, para ser escuchados, haciendo un llamado profundo de nuestra alma para encontrar compañía y apoyo aún en la persona que nos quiera agredir.

Así, en un escenario adverso para nuestra tristeza, vamos viviendo nuestros lutos en silencio, tanto en el trabajo, como en la calle, en el gimnasio y en la casa, vivenciando la imposibilidad de llorar, mientras la vida pasa…y con un corazón roto…ni hablar, porque entre las penas del corazón, aquellas que refieren al término de relaciones de pareja son las más despreciadas y las más silenciosamente dolorosas.

¿y cómo ser competentes de nuevo en esto que alguna vez fue tan natural?

Vamos paso a paso, para poder aprender y practicar:

Paso 1: Toma consciencia

Pon atención a esto que está sucediendo en tu cuerpo, el llanto hace su ingreso al escenario corporal mediante una descarga de energía desde el pecho hacia la garganta, que sube hacia nuestro rostro, se aprieta el estómago, se van contrayendo los músculos de la cara transformando nuestra expresión, nuestros ojos se llenan de lágrimas hasta que desbordan, y nuestra respiración se acelera y se hace entrecortada, los músculos de nuestro cuello, hombros y brazos se contraen también para llevar nuestras manos al rostro. Brota nuestra voz en sollozos, estamos llorando.

Paso 2: Obsérvate con curiosidad

¿Como es tu llanto?¿qué cosas sientes?¿qué posición tomas?¿que cosas imaginas?¿qué te dan ganas de hacer?¿estás respirando bien?¿como está tu tensión muscular?

Paso 3: Deja que tu llanto fluya

Tal vez esta sea la parte más difícil, porque para permitir que nuestro llanto fluya, necesitamos dejar que nuestra tristeza exista, y eso …seguramente, será como dar un paso hacia lo desconocido, como dejarse caer de espaldas esperando que alguien te afirme, experimenta…sigue observándote con curiosidad.

Paso 4: Busca tu autorregulación

Al llorar, la rama simpática de tu sistema nervioso autónomo está activa, generando una respuesta de alarma, una emoción expresada íntegramente: la tristeza. En ese momento el requerimiento de energía  en cuerpo aumenta, y esa energía vital la obtenemos del aire, se llama “oxigeno”. Este maravilloso gas es el que nos mantiene vivos segundo a segundo, y como estamos en una situación de emergencia, el cuerpo lo busca con desesperación. ¿cómo le estás facilitando las cosas a tu cuerpo?¿respiras bien al llorar?…dale fluidez a tu respiración mientras lloras, al inhalar infla tu abdomen, eso significa que tus pulmones se están llenando bien del combustible que tu cuerpo necesita. De la misma forma, poco a poco comienza a hacer tu respiración más suave. Relaja todos tus músculos, siente como se sueltan tus hombros, cuello,  brazos, rostro, cabeza, piernas, pies…haz todo esto para para avisarle a tu sistema nervioso autónomo que vamos a comenzar a recuperar nuestra calma. Recuéstate de espaldas, idealmente en el suelo, relajando todos tus músculos y dando fluidez a tu respiración, hasta llevar a tu cuerpo a la calma absoluta. En esta parte del proceso te darás cuenta de pensamientos y de sensaciones corporales, recuerdos e impulsos de levantarte y hacer cosas, solo obsérvate y mantén tu cuerpo descansando en ese lugar, deja ir los pensamientos de a poco,  de manera natural pasarán a un segundo plano. Si no puedes recostarte, mantente tranquil@ en el lugar donde estás.

Paso 4: Recupera tu equilibrio

Una vez que la oleada de emoción ha cesado, y hayas dejado, respetuosa y comprensivamente que tu cuerpo fluya  hacia un estado de calma, es momento de levantarte otra vez, y de cuidarte, de quererte. En esto, la nutrición es importante, necesitamos darle a tu cuerpo lo necesario para que tu sistema nervioso autónomo termine de pasar de un estado de alarma, con la red “simpática” a uno de tranquilidad con su red “parasimpática”. Bebe agua, aliméntate bien, sano, y nútrete también de afecto, buscando interacciones positivas con amigos, amigas, familiares, personas de confianza que te puedan acompañar. Recibe su cariño, cuéntales y deja que te escuchen, que te acaricien y que te abracen, tu cuerpo lo agradecerá y se fortalecerá.

 

Así, como vez, llorar requiere una pequeña cuota de aceptación profunda de lo que nuestro cuerpo necesita hacer y expresar, un poquito de humildad para aceptarnos y mostrarnos débiles y sensibles, imperfectos y humanos como lo que de verdad somos.

¿estas disponible para aprender y practicar?

 

Si necesitas psicoterapia para pasar una pena de amor, una pérdida o un cambio trágico en tu vida, no dudes en contactarme, estoy a tu disposición ahora mismo.

 

Hugo Huerta Fernández
Psicólogo
Especialista en intervención en trauma complejo del desarrollo.
Diploma Terapia Gestalt
Enfoque holístico de la salud (A.Schnake)
Cerro Alegre, Valparaíso
+56 9 6418 5626

Conoce como es la psicoterapia para un corazón roto aquí:

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